Un llamado verdadero para salvación

Por: Jesús Calle Sierra (Alumno de los CTB, Lima, Setiembre 2020)


Oímos palabras como: “acepta a Cristo como tu Salvador personal”, o “pide a Jesús que entre en tu corazón”, o “toma una decisión por Cristo”, como llamados para salvación. ¿Esta es la forma correcta de llamamiento?, analicemos qué significa tener fe.


Dios no se deleita con la condenación de los pecadores, Él se regocija con su salvación, es más, Dios tiene una actitud activa buscándolos y llevándolos al arrepentimiento. [1]


Pero para poder creer en Cristo es necesario primero que el individuo sea regenerado. Es solo Dios quien produce la regeneración renovando el corazón y la mente de las personas.[2] No se puede tener fe sin arrepentimiento, ambas son como dos caras de una misma moneda.


La fe que salva no es un salto al vacío, debe haber un cierto conocimiento de quién es Cristo y de lo que Él ha hecho[3], más esto no es suficiente, debemos también tener convicción que ese conocimiento es cierto. Pero el conocimiento y la convicción no son suficientes, es necesario tomar la decisión de depender de Jesús, de confiar en su persona, de entregarnos a Él. La fe es pues, conocimiento, convicción y confianza. [4]


Pero la fe es solo una de las caras de la conversión, la otra es el arrepentimiento. El arrepentimiento es un don que Dios otorga, un mandato a reconocer nuestros pecados, a odiarlos, a darles la espalda y acudir a Cristo. El verdadero arrepentimiento comprende nuestro intelecto, reconociendo que somos pecadores, que nuestros pecados son una afrenta a Dios santo, y que somos responsables de nuestras culpas. También nuestras emociones se involucran, frecuentemente va acompañado de un sentido de pesar, no es una tristeza por haber sido descubiertos, sino una angustia por haber pecado contra Dios. Es también un acto que involucra nuestra voluntad, es todo un cambio de dirección, ahora rendimos nuestra voluntad a Cristo, nuestro carácter cambia totalmente. La conversión ocurre una solamente una vez, más el arrepentimiento solo inicia allí y será un proceso de confesión progresivo de por vida.[5]


Un llamado que no incluya el arrepentimiento no es predicar el evangelio completo, es necesario un cambio radical de corazón, mente y voluntad, una transformación completa. Muchos son engañados por un evangelio corrupto, se les dice que la fe sola les salva, pero esa “fe” es solo un asentimiento intelectual a una serie de hechos, es una “fe” que no salva.


En las Escrituras, luego de anunciarles el evangelio, el llamado más común era “Arrepentíos y bautícense”[6], “Arrepentíos y convertíos”[7]. Un llamado realizado de esa forma recoge el verdadero concepto de conversión: fe y arrepentimiento verdadero. “Si la fe se dirige a la salvación del pecado, debe haber odio contra el pecado y el deseo de ser salvo del mismo. Ese odio contra el pecado involucra arrepentimiento” “La verdadera fe está impregnada de arrepentimiento”. [8]


En conclusión, a la luz de lo expuesto podemos concluir que los llamados del tipo descrito en la introducción no son correctos. El verdadero llamado es arrepentirse y creer.



[1] El evangelio según Jesucristo, John MacArthur, Casa Bautista de Publicaciones, 1997, pp. 147-148


[2] La redención consumada y aplicada, John Murray, Libros Desafío, 2007, p. 105


[3] Romanos 10:14


[4] Murray, pp. 108-110


[5] MacArthur, pp. 160-162


[6] Hechos 2:32


[7] Hechos 3:19


[8] Murray, p. 111

136 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo